Hoy es uno de esos días en que, irremediablemente, la melancolía y la nostalgia me azotan dejándome en un estado deplorable.
La sacudida de los truenos golpeaba mi corazón con vertiginosa furia.
Tras el relámpago, las ruinas de un cuerpo que apena se atreve a sobrevivir.
Pero siempre hay por lo que volver a levantarse, palabras de ánimo, parole, letras engarzadas; y, siempre, la poesía, ese suave y no menos contudente remedio que sana el alma...
LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
Gabriel Celaya.
"Cantos Íberos" 1955.

Lo mejor ha sido leerlo y ver que debajo ponía sin comentarios...
Porque no se puede añadir más, sólo que me alegro de descubir este blog :p
Ese fue mi drama ayer: cuando entramos en la que tantos años lleva siendo nuestra casa, sentí, como en el poema de Celaya, que fuerzas oscuras se aliaban para no dejarnos decir que "somos lo que somos".
Tú bien sabes hasta qué punto somos los Mártires. Tantas noches sintiendo el grito de su silencio hasta bien entrada la Madrugada. Tantos sueños labrados con sus naves como decorado y pulso. Tanta vida...
Ayer no se cayó un trozo de techo. A algunos, se nos cayó un trozo de alma. Y lo peor, esa amarga, frustante, insoportable sensación de que nos lo han tirado, arrancado: de que no ha sido la lluvia, sino la tormenta continua de los mediocres, los mezquinos, los impíos de corazón.
Sí: ayer fue un día de esos en los que Mafalda toca fondo.
Por lo demás, como la hermana Hilera, este nuevo blog hace a la red cantar su mejor "Exultate, Jubilate".
Ya sí que estamos todos los buenos... Faltaba una pieza imprescindible. Para "La encendida región" en concreto, LA pieza imprescindible.
Bienvenida a mis adentros :)
Cuanta razón llevas, en eso que dices, que los poemas son "el remedio que sana el alma". Aunque también son el instrumento propio para dejar que a veces, la melancolía nos invada dejando ese aroma a recuerdo... Ayer tuve uno de esos días, por cierto.
Bienvenida a este rincón de "canallas" ;) :P
Es lógico llevar esos sentimientos consigo. No se pueden evitar pero cada momento que los tienes contigo te quitan un trozo de tu vida. Da impotencia, rabia...llámalo como quieras. No puedes evitar ciertas situaciones que ocurran. Haz lo que tú puedas hacer y hasta donde tú puedas llegar y siéntete en paz contigo misma. Todo vendrá a su tiempo.
Recuerda lo que hablamos. Somos jóvenes de la misma quinta y veremos el futuro de aquellos que nada más se ven su ombligo ;)
Saludos