El oleaje de Septiembre
Como en cualquier final, siempre hay espacio para cierta melancolía.
El mar que nos refresca un 31 de agosto no parece el mismo que el 1 de septiembre nos haría cubrirnos con un jersey "finito" (es que somos unos "exageraos"). Puras ensoñaciones del ser humano, que es así de frágil.
La cuestión es que, como diría un alma errante, comienza el "otoño y su decadente discurrir", y así será. Habrá a quienes su humor se le agrie, mientras que otros desearán que el termómetro baje y baje para tener así la excusa perfecta de enredarse entre unos brazos (ya sean los deseados, los que se encuentran o los que acuden).
Pero la banda sonora de este momento es el oleaje de las olas, espuma blanca de batientes, entre luces del progreso y pequeñas pulseras, que ya no son lo que eran, porque en el rastrillo las podemos encontrar mejores.
Andar.
Porque ahora sí apetece más pisar el cemento bajo los días que se acortan, con la oscuridad como decorado interminable.
Bueno, alegatos de que aún seguimos vivos.
Chulito se lo pasa bien dándose unas vueltas sobre la manta.
C´est la vie.
En Málaga, en Septiembre.
Porque sé que la ciudad en ellos es, quizá, más dulce.
Porque la ciudad "irá en ti siempre".


serpentinata dijo
El 7 de Septiembre....
Mecano.
7 Septiembre 2007 | 12:34 AM